UNIDAD CONTEMPLACIÓN-ACCIÓN

 

 

La unidad contemplación-acción es para nuestro Fundador la expresión máxima de la fecundidad de la Iglesia.  Le insiste a las primeras hermanas que su vida no sólo era de oración, sino de entrega en la misión.

Nuestra Fundadora decía que la oración era como el alma, por lo que era esencial en una religiosa la vida de oración basada en la fe, la confianza y la humildad.

Con respecto a la misión, nuestro Fundador decía a las hermanas que consistía en llevar la salvación de Jesucristo a todas las clases sociales, principalmente por medio de la educación y la enseñanza, adaptándonos siempre a los tiempos y lugares en los que se desempeñara dicha misión.

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