Todos en algún momento hemos tenido experiencia de oración: hemos sentido su llamada, lo hemos intentado muchas veces y quizás nos hemos desanimado. "Es difícil", "no sé cómo hacer", "no tengo tiempo", "no encuentro el lugar tranquilo", "no consigo concentrarme"...y es que buscamos tesoros lejos de nuestro campo, lejos de nuestra vida. No acabamos de creer que el tesoro está ahí, en el fondo de nuestro ser, que estamos "habitados por la oración" y que bastaría templar nuestros sentidos, como las cuerdas de una guitarra, para empezar a sentir su rumor. 

 

La oración es, ante todo, un ENCUENTRO de persona a persona y que nos bastaría revivir cualquiera de nuestras experiencias profundas de relación para saber cómo orar.  Un encuentro está hecho de deseo y palabra, y eso si es nuestra tierra, de eso si sabemos, eso está a nuestro alcance. Aquel que es un "experto en humanidad", aquel que sabe mirar, sentir, callar, decir, escuchar, ése es el que puede ser "experto en oración".

En este momento inicias esta aventura de la oración teniendo en cuenta tres premisas:

1. Ya sabes orar   Tú sabes orar mejor de lo que piensas. Y a orar se aprende orando, como a nadar nadando.  Por eso, lo mejor es que desde este momento tomes una ACTITUD ACTIVA y POSITIVA y te pongas a orar ahora mismo.

2. Tienes un buen maestro  Cuando uno hace oración se siente muy ayudado desde dentro y aprende rápidamente. Inventa técnicas, métodos. Alguien trabaja desde dentro de nosotros. El verdadero Maestro es Jesús en la fuerza de su Espíritu.

3. Moraleja  Si todavía nos has empezado en serio a orar, ¿cómo vas a avanzar?. No caigas en el peligro de leer y leer cosas sin practicar. Con ello se saben muchas cosas en la cabeza, pero no en el corazón.

Este taller de oración no es para saber más cosas sobre ésta, sino para ponerlas en práctica. Eso es lo que haremos si te aventuras...

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