¿QUÉ ES ESO DE LA VOCACIÓN?

La vocación no es algo que tienen sólo algunos, sino algo que tenemos todos. La vocación es el encuentro con la verdad sobre uno mismo. Un encuentro que proporciona una inspiración básica en la vida, de la que nace el compromiso, el cometido principal que cada persona tiene, y que quien es creyente percibe como los planes de Dios para él.

 

Por eso, saber cuál es nuestra misión en la vida es la cuestión más importante que debemos plantearnos cada uno, y que podemos plantear a quienes queremos ayudar a vivir con acierto.

 

Dios busca la felicidad del hombre, y la vocación es el descubrimiento de ese plan que Dios ha previsto para que cada uno alcance la máxima realización personal. La vocación es como el reto que nos plantea nuestra vida. Es una nueva luz, un acontecimiento que nos da una nueva visión de la vida, y la llena de sentido.

 

En este sentido la "Vocación a la Vida Religiosa" es el seguimiento evangélico de Cristo. Es seguir a Jesús y su estilo de vida de una manera radical según el Evangelio, en pobreza, castidad y obediencia, en comunidad de vida fraterna y apostólica.

La vocación por naturaleza es un don, antes de ser una exigencia. Es gratuidad de amor infinito de parte de Dios que nos llama a vivir solo para Él. En Dios llamar es dar. Es decir, que crea en nosotros la capacidad de responder a su llamada. La vocación es principio de otros dones, es un don dinámico, es decir, que crece, que es activo, nunca rutinario y que, por tanto, exige crecimiento en la fidelidad.

 

La vocación a la Vida Religiosa como respuesta a Dios es una respuesta comprometida que parte de la libertad y del amor. Al igual que Jesús nos fiamos plenamente del Padre Dios que nos ha llamado y permanece fiel a su llamada.

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