TE PRESENTAMOS

NUESTRA FAMILIA

¿POR QUÉ NOS LLAMAMOS HERMANAS?

Porque sabemos que la llamada de Dios, aún siendo personal, es también vocación comunitaria, pues cada una ha sido llamada por el Señor para formar con las demás hermanas una sola alma y un sólo corazón. 

¿CÓMO VIVIMOS?

Nuestra vida fraterna nos lleva a convivir con sinceridad y confianza; compartimos la mesa común y los tiempos de descanso; establecemos relaciones de amistad; nos perdonamos mutuamente; nos ayudamos en los trabajos; nos consolamos en los momentos bajos y nos alegramos con los logros de las demás.

Y... ¿CÓMO PODEMOS?

La clave para vivir este estilo es compartir la Eucaristía, signo de unidad, alimentándolo con la escucha de la Palabra de Dios y fortaleciéndolo con la oración personal y comunitaria.  

Es una misma convocación sostenida por el amor y por el Señor.

TENEMOS A QUIÉN PARECERNOS...

Todas nuestras comunidades deben reflejar la vida de María en Nazaret y en sus relaciones con los demás.  Ella es la Virgen orante, sencilla, acogedora y servicial que nos enseña cómo ha de ser nuestro estilo de vida fraterna.  (PGF Cap 2, 4)

EL SEÑOR ME DIÓ HERMANAS

La vida y el crecimiento de una Hermana de la Presentación se da necesariamente dentro de la comunidad.  En ella encuentra ayuda para crecer en el amor a Dios y a los demás, por lo que la vida fraterna se convierte también en lugar de crecimiento humano. 

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